“Cuando mi mamá fue diagnosticada con EPOC severo, sentimos que el mundo se derrumbaba. El equipo de Atención Domiciliaria no solo manejó su dolor, sino que nos enseñó a acompañarla con dignidad. Los últimos meses fueron de paz, no de sufrimiento.”
Los últimos meses fueron de paz, no de sufrimiento
Carolina G.
Hija y cuidadora principal